Ha sucumbido a una infección atroz, que se inició hace cinco años en una Sala de lo Social de Vigo, cuando un Juez decidió tirar abajo mis derechos.
Como Ustede saben, y pueden repasar y comprobar en las entradas anteriores, a partir de éste momento, todas mis reclamaciones acababan archivadas.
La enfermedad fué contagiando a todos los que debían resolver el asunto, y ha llegado también, a la oficina del Defensor del Pueblo de España.
Se llama “archivitis”.
Y no tiene cura. Al menos, en España, no se ha encontrado.
Pueden ustedes comprobar sus efectos, en el siguiente documento:
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